EL CRISTIANISMO Y EL INTEGRISMO ISLAMICO

 

Oímos hablar de muchos tipos de integrismos: intelectual, social, político, religioso, etc. Suelen tener de común que están en el extremo, bien de un minimalismo o de un maximalismo. Actitudes extremas ambas en las que la libertad y la ecuanimidad que las acompañan quedan cercenadas.

En el plano social, el integrismo se caracteriza por la tendencia a negar un valor propio al mundo profano, y una verdadera autonomía a la sociedad civil en relación con la sociedad religiosa. Hacer de las libres opciones de que gozan los hombres en cuestiones tan variadas y buenas como la política, la economía, la cultura, etc., un programa cerrado de pensamiento con connotaciones religiosas, cuasi dogmáticas, es puro integrismo. Negar o recortar la libertad invocando a Dios, del modo y la manera que sea, que nos creó libres para que libremente le amásemos, en el quehacer cotidiano y sencillo de la vida desemboca en el integrismo.

Cuando en una sociedad quedan identificados política y religión, esa religión aunque sea atractiva, cosa que suele suceder porque exige poco para poder tener muchos adeptos, entra en un desfiladero de aberraciones atroces como demuestra la historia reciente con los nazis, los etarras, o los talibanes por citar algunos. El interés social lo atrae el dramatismo que acompaña hoy el tema integrista, tras el ataque suicida de las Torres Gemelas de Nueva York, o las masacres de Atocha, Estambul, Indonesia, etc., por lo que abordamos sucintamente algunas aspectos de la religión islámica.

ISLAM

Número y localización. Islam significa sometimiento. Es una religión monoteísta surgida en el siglo VII, de creencias sencillas, pocas obligaciones y muy poco contenido doctrinal. Con la convicción de poseer la verdad en exclusiva y un afán expansionista que se sirve de la poca exigencia y un arraigado machismo, ha generado en esos países retrocesos culturales; por ejemplo: en temas esenciales del hombre como la libertad religiosa, la igualdad de dignidad entre varón y hembra, etc. La geografía del Islam ocupa hoy una ancha banda de países. Está implantado por todo el mundo: desde el Norte de África y Sur de Asia, excepto la India e Indochina, se asoma a Europa por Albania y Bosnia. Hay minorías diversas en Rusia, Alemania, Francia, Reino Unido. Actualmente hay unos 1100-1200 millones de musulmanes. Es la segunda religión en número. La primera es la cristiana con 2000 millones.

Origen. Mahoma es el fundador del Islam; es el profeta de Alá. Nacido en La Meca en el 570 d.C. Predicó su doctrina en Arabia Saudí, considerada hoy como su Tierra Santa. Se casó 9 veces. Emigró constantemente y conoció el judaísmo y algunos cristianos herejes.  Se retiró a vivir a las cuevas de Hira, monte cercano a La Meca de donde sale afirmando que Alá le ha hecho entender la Sagrada Escritura y siendo analfabeto dice que Alá le reveló al dictado El Corán, libro básico del Islam. Al comienzo de su predicación es rechazado y tiene que huir el año 622 andando hasta Medina con pocos seguidores; es la llamada Hégira, el momento en que comienza el calendario mahometano. En Medina establece los fundamentos del Islam y proclama la hermandad de todos los musulmanes.

Contenido doctrinal. Un solo Dios. “No hay más Dios que Alá y Mahoma es su Profeta”. Alá, creador del universo. Creó los ángeles, algunos de los cuales se convirtieron en demonios por soberbia pues se negaron a postrarse ante Adán, la criatura más perfecta de Dios; de ahí que los persigan para llevárselos al infierno con ellos. El Profeta. Mahoma es el profeta y quien confirma a sus elegidos, incluido Jesucristo. EL arcángel San Gabriel tradujo al árabe la última revelación de Alá y la entregó a Mahoma en trances y visiones. El Corán. Significa “canto sacro”. Allí está todo lo que Alá, su autor, ha revelado con ritmo sencillo y sobrio que ayuda a ser memorizado. Escrito en árabe. Rige la vida privada y pública de los musulmanes. Tiene 114 capítulos, con elementos genuinamente mahometanos, otros tomados del cristianismo, otros tomados de los apócrifos judeo-cristianos, de los maniqueos, etc. Las sentencias del Corán se completan con narraciones orales o escritas que se añadieron en el siglo IX. Cielo e infierno. Después de morir es el juicio, en la sepultura y por dos ángeles; en él se mira su actitud con Dios, con su religión y con el profeta. Hay juicio universal al final, bien para ir al infierno o al cielo con Alá donde será todo placeres sensibles. Aunque se reconoce la libertad teóricamente a quien predestina Alá al infierno no le salva ni el arrepentimiento. Los muertos en guerra santa van al cielo derechos por ser mártires.

Deberes. 1º.- La profesión de fe monoteísta antes dicha. 2º.- Rezar 5 veces al día una breve oración llamada “salat” con ritmo de letanía, de rodillas, los hombres descalzos, y mirando a La Meca. Pueden asistir las mujeres decentemente vestidas y detrás de los hombres. 3º.- Limosna anual para costear la guerra santa u otras necesidades públicas. 4º.- Ayuno durante el mes del Ramadán que conmemora la primera revelación de Alá a Mahoma. Dura mientras hay luz diurna y obliga desde la pubertad. 5º.- Ir, al menos una vez en la vida, a La Meca. Allí está un cubo “Caaba” de piedra negra que el ángel Gabriel había lanzado a la tierra por orden de Alá y que recogió Abraham, constructor de la Caaba. La peregrinación está llena de ritos, vestimentas especiales, perfumes, rapado de cabello, carreras y oraciones en torno a la Caaba. Quienes al ponerse el sol participan de la carrera desde el Monte de las Misericordias has la localidad cercana de Muzdalifa recitando: “Henos aquí, Señor, a tu servicio”, obtienen el perdón de todos los pecados. 6º.- La guerra santa o yihad.  La grande que es contra las malas inclinaciones y vicios del alma, y la pequeña que es contra los infieles que pongan en peligro la comunidad islámica. 7º.- Abstención de ciertas comidas y bebidas. No se pueden comer carnes de animales impuros (carnívoros, cerdos, peces sin escamas o los sacrificados sin invocar a Alá). Se prohíbe el alcohol y cualquier droga y se prescriben lavatorios rituales antes de las ceremonias de culto. Se suele practicar la circuncisión en los niños y la ablación en las niñas.

Diversas ramas islámicas. Los sunnitas, que constituyen la rama principal del Islam. Obedientes a lo establecido, en teoría al menos. Los chiitas que representan un 10% y que se separaron al poco de morir Mahoma. Entienden que Dios elige a los Ayatollah o guías supremos a través de Mahoma y están en Irak en su mayoría. Luego están los sufíes que en su deseo de identificación con Alá por el aniquilamiento de su yo se entregan al celibato, la pobreza, la compunción, la lucha ascética, la obediencia a sus maestros, el retiro. Pasan de la veneración a la incomprensión según las épocas. Los derviches son sufíes de espíritu que no son capaces de llevar su género de vida.

Mentalidad musulmana. El Islam es una religión totalizante. Pretende que todo el mundo sea musulmán; más aún todo el mundo es musulmán aún sin saberlo. Lo que sucede es que las demás religiones les pervierten. Hasta Cristo cuando venga reconocerá el Islam como única religión verdadera, la practicará 40 años y todos los cristianos se harán musulmanes. Al no descubrir el tesoro de la libertad, el musulmán apóstata era condenado a muerte y esta mentalidad sigue planeando sobre muchos musulmanes de hoy. Todo lo opinable es divino si lo dijo Alá. Hay que hacer lo que dice Alá y como no puede contemplar la infinidad de opciones que la vida ofrece, el fundamentalismo aflora en todo momento. El fundamentalismo es la negación de la libertad, la no separación del orden político, económico, cultural, etc., del religioso. Por eso, la personalidad humana está como encogida, no hay creatividad, estudio, desarrollo cultural, incentivos de cualquier tipo ya que está subordinada al corsé de esa religión. Son gente que extiende con fanatismo su religión y con ella la cultura de la cabra y el azadón. La necesidad de vivir con pueblos donde ellos eran minoría ha hecho que muchos sean tolerantes y además que vivan bien a costa del avance que da la cultura cristiana, por ejemplo. La fe islámica es personal, pero llamada a configurar lo familiar, lo político y lo social en exclusiva. Esta mentalidad les hace ser integristas a todos aunque unos sean más radicales que otros. Todo musulmán tiene obligación de extender el Islam y de impedir la apostasía por lo que los hijos tenidos con una mujer no musulmana pasan por ley a ser mahometanos y no al revés; es, otra vez, la manifestación integrista de su mentalidad.

Reformas modernas. La apertura a occidente es difícil. En 1923 el Presidente de la República turca acomete la tarea de occidentalizar la vida político-social de Turquía. Lo mismo intentan los Sha de Persia desde 1926 hasta su derrocamiento en 1978. Una minoría intelectual educada en las universidades europeas han pretendido quitar adherencias histórico-culturales y reformar el Islam dejándolo muy unido y con un cierto corte democrático federal; es el caso de Nasser en Egipto, Burguiba en Túnez o Gadafi en Libia. Pero de hecho, han prevalecido los fundamentalistas que, dispuestos a todo incluso a declarar la guerra santa a sus hermanos por apostatar.

La apertura, entendida como libertad religiosa, necesita un replanteamiento sereno y firme del mensaje islámico. Se trataría de que dieran importancia a la gran yihad, es decir a su guerra personal contra sus pecados y vicios, viendo que la pequeña yihad no es un pilar de fe sino una conquista siendo verdaderos buenos mahometanos.

¿Se puede conciliar el cristianismo con el Islam? Veamos qué dice de Cristo el Islamismo. Que fue un verdadero profeta nacido virginalmente, aunque no es Dios. Los Evangelios son libros inspirados por Dios que han sido adulterados. La predicación de Cristo no fue recogida fielmente por sus discípulos. La muerte de Cristo fue sólo aparente: sufrió un desmayo y Alá se lo llevó con Él, por lo que no hubo redención. Se ve que éstas entre otras afirmaciones hacen imposible conciliar ambas confesiones. Aunque suene a paradójico, los fundamentos de la fe musulmana son los mismos que la judía. Incluso ambas religiones rechazan a Cristo. Su diferencia –entre judíos y musulmanes– es la adhesión a Mahoma, nuevo Moisés que los hebreos no reconocen. Es curioso lo dispares que son el judaísmo y el islamismo entre sí cuando lo común en la fe de ambas es asombrosamente casi todo y su Dios es el mismo.

Pedro Beteta

Teólogo y escritor

 

 

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