El principal problema de España: Sánchez

 

 

– Pero ¿qué quiere Sánchez?

– Hombre, es obvio: quiere ser presidente del Gobierno. Ha dimitido como diputado para volver a como triunfador a la Secretaría General del PSOE.

– Eso quiere decir que quiere volver… para dar la puntilla a su propio partido, ¿no es eso?

– Eso exactamente: ha destrozado al partido después de fracasar en su intento sentarse en La Moncloa con el apoyo de Podemos y de los separatistas catalanes, es decir, de destrozar también a España. Pero tampoco puede afirmarse que haya perdido por completo el juicio. Sánchez también aspira a reconstruir el PSOE, pero de acuerdo con su objetivo de negar a la derecha toda oportunidad de gobernar. Sánchez, en esencia, solo se mueve por odio al PP.

– Pero eso ¿no es paranoia?

– Eso me ha dicho un buen amigo psiquiatra. Sánchez está obsesionado con desalojar a la “derecha” del Poder y no le importa lo que tenga que hacer. Eso quiere decir que se niega a reconocer la realidad, tanto política como económica. Nunca ha admitido, por ejemplo, que la crisis económica obligó a Rajoy a adoptar los “recortes” que ya había iniciado el propio Zapatero con la reforma del artículo 135 de la Constitución, la rebaja de salarios, la congelación de las pensiones… La única realidad que veía Sánchez ha consistido en eso: en tratar de machacar a Rajoy con la aclamación de la mayoría del Congreso formado en las dos últimas elecciones.

– Eso no es así del todo. Tuvo su oportunidad cuando Pablo Iglesias le “formó” un gobierno de “frente popular” en el que Podemos se quedaría con la vicepresidencia y los ministerios clave para controlar las instituciones, empezando por el Ejército y los servicios de inteligencia. ¿Por qué no aceptó entonces?

– Simplemente, por miedo a convertirse en un comparsa de Podemos, es decir, miedo a no ser él quien mandara en realidad.

– ¿Y por qué lo ha intentado de nuevo últimamente, antes de que el Comité Federal le obligase a dimitir como Secretario General?

–  Porque pensaba que después de diez meses de resistencia de Rajoy al bloqueo, la situación estaba ya madura para que el PSOE terminara por aceptar su propuesta de “más vale un gobierno de izquierdas que otro de la derecha”. En eso coincide plenamente con Podemos.

– Sin embargo, la Gestora socialista no ha dicho ni una palabra sobre los intentos de Sánchez de formar gobierno con Iglesias y los separatistas, aunque esa haya sido la razón por la cual fue obligado a dimitir.

– Eso quiere decir que la victoria de la Gestora puede ser pírrica, porque Sánchez ha entregado su acta de diputado para volver a ser elegido en el próximo congreso del PSOE. ¿Volverá?

– No soy adivino, pero es evidente que tratará de hacerlo: cuenta con los militantes que lo eligieron la primera vez y que se han “podemizado” en los últimos dos años.

– ¿Y que va a pasar entonces?

– Pues algo muy simple: un PSOE dirigido de nuevo por Sánchez, presentaría de inmediato una moción de censura al Gobierno de Rajoy y tendríamos nuevas elecciones.

– Siga, siga… ¿Y que pasaría en esas elecciones?

– Lo que pasaría no lo sé, pero, a todas luces, o Rajoy gana por mayoría absoluta o Sánchez cumplirá su sueño: ir a la Moncloa aunque sea como un perrito faldero de Iglesias. Además, para entonces, Podemos habrá incendiado la calle por los nuevos recortes presupuestarios que Rajoy está obligado a adoptar… si es que consigue la aprobación de los presupuestos y el techo de gasto… Todo está por ver.

-¿Y no hubiera sido mejor la disolución de las Cortes ahora y acudir a las urnas el próximo 18 de diciembre?

– Es posible, pero Rajoy no es hombre que se eche atrás ante las dificultades. Lo que ocurre es que ahora vamos a ver en directo cómo se las arregla para lidiar los toros que le echen cada vez que tenga que presentar una iniciativa, empezando por los presupuestos. Algunos dicen que todo está pactado y que esta legislatura durará cuatro años. Será, claro, con el permiso primero de Sánchez en caso de que vuelva como líder socialista. La pena es que Sánchez se haya convertido en el principal problema del país…

 

– Pero ¿qué quiere Sánchez?

– Hombre, es obvio: quiere ser presidente del Gobierno. Ha dimitido como diputado para volver a como triunfador a la Secretaría General del PSOE.

– Eso quiere decir que quiere volver… para dar la puntilla a su propio partido, ¿no es eso?

– Eso exactamente: ha destrozado al partido después de fracasar en su intento sentarse en La Moncloa con el apoyo de Podemos y de los separatistas catalanes, es decir, de destrozar también a España. Pero tampoco puede afirmarse que haya perdido por completo el juicio. Sánchez también aspira a reconstruir el PSOE, pero de acuerdo con su objetivo de negar a la derecha toda oportunidad de gobernar. Sánchez, en esencia, solo se mueve por odio al PP.

– Pero eso ¿no es paranoia?

– Eso me ha dicho un buen amigo psiquiatra. Sánchez está obsesionado con desalojar a la “derecha” del Poder y no le importa lo que tenga que hacer. Eso quiere decir que se niega a reconocer la realidad, tanto política como económica. Nunca ha admitido, por ejemplo, que la crisis económica obligó a Rajoy a adoptar los “recortes” que ya había iniciado el propio Zapatero con la reforma del artículo 135 de la Constitución, la rebaja de salarios, la congelación de las pensiones… La única realidad que veía Sánchez ha consistido en eso: en tratar de machacar a Rajoy con la aclamación de la mayoría del Congreso formado en las dos últimas elecciones.

– Eso no es así del todo. Tuvo su oportunidad cuando Pablo Iglesias le “formó” un gobierno de “frente popular” en el que Podemos se quedaría con la vicepresidencia y los ministerios clave para controlar las instituciones, empezando por el Ejército y los servicios de inteligencia. ¿Por qué no aceptó entonces?

– Simplemente, por miedo a convertirse en un comparsa de Podemos, es decir, miedo a no ser él quien mandara en realidad.

– ¿Y por qué lo ha intentado de nuevo últimamente, antes de que el Comité Federal le obligase a dimitir como Secretario General?

–  Porque pensaba que después de diez meses de resistencia de Rajoy al bloqueo, la situación estaba ya madura para que el PSOE terminara por aceptar su propuesta de “más vale un gobierno de izquierdas que otro de la derecha”. En eso coincide plenamente con Podemos.

– Sin embargo, la Gestora socialista no ha dicho ni una palabra sobre los intentos de Sánchez de formar gobierno con Iglesias y los separatistas, aunque esa haya sido la razón por la cual fue obligado a dimitir.

– Eso quiere decir que la victoria de la Gestora puede ser pírrica, porque Sánchez ha entregado su acta de diputado para volver a ser elegido en el próximo congreso del PSOE. ¿Volverá?

– No soy adivino, pero es evidente que tratará de hacerlo: cuenta con los militantes que lo eligieron la primera vez y que se han “podemizado” en los últimos dos años.

– ¿Y que va a pasar entonces?

– Pues algo muy simple: un PSOE dirigido de nuevo por Sánchez, presentaría de inmediato una moción de censura al Gobierno de Rajoy y tendríamos nuevas elecciones.

– Siga, siga… ¿Y que pasaría en esas elecciones?

– Lo que pasaría no lo sé, pero, a todas luces, o Rajoy gana por mayoría absoluta o Sánchez cumplirá su sueño: ir a la Moncloa aunque sea como un perrito faldero de Iglesias. Además, para entonces, Podemos habrá incendiado la calle por los nuevos recortes presupuestarios que Rajoy está obligado a adoptar… si es que consigue la aprobación de los presupuestos y el techo de gasto… Todo está por ver.

-¿Y no hubiera sido mejor la disolución de las Cortes ahora y acudir a las urnas el próximo 18 de diciembre?

– Es posible, pero Rajoy no es hombre que se eche atrás ante las dificultades. Lo que ocurre es que ahora vamos a ver en directo cómo se las arregla para lidiar los toros que le echen cada vez que tenga que presentar una iniciativa, empezando por los presupuestos. Algunos dicen que todo está pactado y que esta legislatura durará cuatro años. Será, claro, con el permiso primero de Sánchez en caso de que vuelva como líder socialista. La pena es que Sánchez se haya convertido en el principal problema del país…

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