Hipocresía ante la vida

Este pasado fin de semana hemos visto las calles céntricas de Madrid inundadas por miles de personas, la mayoría mujeres, que clamaban contra la violencia de género y reclamaban nueva medidas contra esta lacra socialE que, en la que va de año, ha costado la vida a 44 mujeres. Para el próximo domingo se prepara otra manifestación en Madrid, esta vez de defensores de la vida humana, que reclamarán al Tribunal Constitucional que se pronuncie de una vez sobre recurso presentado por el Partido Popular hace mas de cuatro contra llamada “Ley Aído” que ha impedido la vida, en este tiempo, a más de medio millón de personas. En apariencia, poco o nada tiene que ver la execrable violencia de género con esta otra violencia que se ejerce en el vientre de la madre embarazada y que la sociedad ha admitido como algo normal. Por  dispares que parezcan ambas situaciones, es evidente que existe una estrecha relación de tipo cultural y sociológico: la  escasa importancia que se le da a la vida humana.

Se olvida así fácilmente que tanto vale la vida de la mujer agredida por su pareja como la del que no puede llegar a nacer, con el amparo la ley. Pero La vida, el respeto a la vida, es un derecho humano fundamental. Y lo mismo que ninguna ley puede permitir los crímenes y homicidios que se cometen en un marco de violencia entre parejas desequilibradas, los abortos que cada día se llevan a cabo legalmente en los quirófanos, no debieran estar amparados por una ley que niega el valor humano de los que van a nacer. La sociedad en su conjunto, debería asumir esta doble moral que discrimina el respeto a la vida de un adulto del que espera ser alumbrado, en un ejercicio de hipocresía social que, en definitiva, deriva hacia el desprecio hacia el género humano.

 

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