Un panorama de infarto

 

Voy a ser pesimista. Rajoy ha ganado las elecciones, si; pero no podrá formar Gobierno. Aceptará la propuesta del rey para acudir a la investidura. Llegará a un acuerdo con Ciudadanos para que, al menos, se abstenga en la votación. Pero en la primera votación votarán en contra PSOE y Unidos Podemos, además del resto del arco parlamentario.

En la segunda votación, Ciudadanos apoyará al PP por temor de que unas hipotéticas nuevas elecciones, el electorado la pase de nuevo la factura. Y entonces puede llegar el Apocalipsis que ya anuncié semanas atrás. El rey no tendrá más remedio que repetir lo “dejà vu”: ofrecer a Sánchez la posibilidad de ser investido. ¿Y qué pasará? Pues que todos los diputados, diputadas y diputadis –también los hay, ¿no?- a excepción de Ciudadanos, votarán a favor del menguado líder socialista. Y Sánchez, todavía respaldado por su Comité Federal, con sus preciados 85 escaños, ocupará, ¡al fin! el soñado sillón de La Moncloa. Y colorín colorao, todo se habrá acabado.

Cierto que el menguado Sánchez, todo él inflado con el fuelle de los enemigos de Rajoy, no podrá reformar la Constitución; cierto que tendrá que pasar las amarguras de ceder ante las exigencias de los separatistas además de dejarse buena parte de su pobre programa económico en el gallinero, cuando lleve los presupuestos del Estado al Congreso. Pero todo será para el bien del PSOE, es decir, de España, ese país de pandereta donde los obreros votan a la derecha…

Este es el panorama. ¿Hay alguna tabla de salvación en la lejanía? Si: que Sánchez tenga que afrontar una moción de censura, no la supere y tengamos nueva cita electoral. Entonces, si el PP ha aprendido algo de lo que es comunicación, ganaría por mayoría absoluta.

O sea, que tendremos que pasar por la penitencia de un año de infarto para acudir de nuevo a las urnas, con España hecha un pingajo… y la Unión Europea envuelta en la crisis por el “Brexit”. Y no me queda más por decir.

 

Leave a Comment

Your email address will not be published.